martes, 16 de marzo de 2010

Está seguro...?

Ya es la tercera vez que tengo la misma pesadilla. Mi madre esta sentada de espaldas hacia mí mientras yo le hablo y le hablo y ella no voltea. Al cabo de veinte minutos, ella se da vuelta y no tiene cara. Empiezo a correr rápidamente cuando me doy cuenta de que estoy ahora yo sentado. De espaldas. Volteo. Tieso e indefenso siento que mi vitalidad se va drenando y caigo sobre la mesa embebido en sangre.


Imagínense que están sentados leyendo tan concentrados, que no advierten lo que pasa alrededor y cuándo voltean es demasiado tarde… Generalmente cuando uno concentra su atención en una lectura, la cuál sabe que no va a durar mas que algunas líneas, la dedicación y la ansiedad por saber el desenlace es aún mayor que cuando uno lee una novela. A mi me pasa a menudo que cuándo leo, me abstraigo de la realidad y dejo de hacer cosas que estaban en mi rutina habitual y ni me doy cuenta.

Si me pongo a analizar desde el primer minuto en que abro mis ojos hasta el ultimo en que los cierro, hay cosas que me olvido de hacer, como cualquier persona normal.
Piense en ud mismo. Quizá usted esté tan concentrado en este momento que no notó que había dejado la ventana del living abierta o la puerta de calle sin trabar…
¿Las cerró ? ¡No se levante a verificarlo!
, si su automatismo diario lo dispuso así, y hasta ahora nada le pasó, no tiene por qué ser esta vez la excepción.
Si usted ya se levantó es por que lo invadió la duda, si todavía no lo hizo es; o porque esta muy seguro de que lo hizo, o porque ya empezó a germinar el miedo en su interior. De todas maneras quizás también haya dejado las llaves del auto puestas; pero siempre existe esa seguridad auto conformista para luego, si llega a pasar algo, poder culparnos de no escuchar nuestras intuiciones.

¿ Que fue ese ruido ? Usted también lo escuchó?
Creo que vino de aquí afuera… Generalmente son ruidos de la calle. Un perro que ladra, alguien que se tropieza con alguna baldosa floja, ruidos de la casa del vecino. Nunca uno se va a imaginar que el ladrido del perro es en realidad un sollozo de alguien que se golpeó mientras intentaba entrar a nuestra casa, el ruido del golpe de la baldosa floja es en realidad el sonido de una cerradura siendo violada y los ruidos de la casa del vecino son en realidad dentro de nuestra propia casa. Nunca tuvo miedo?

Alguien podría estar deslizando su cuerpo sigilosamente por la ventana y recorrer todo el lugar hasta encontrar alguien leyendo… para justo en ese momento caminar despacio hacia él. Sacar un filoso y oxidado cuchillo de su funda y … un golpe seco. La sangre que se desliza lentamente por la herida recién abierta. La hoja se mueve rápido hacia fuera y vuelve a entrar. Una y otra vez sin parar… o puede no pasar absolutamente nada.

De nuevo ese ruido…. Sin darse vuelta, le ruego, siga leyendo.
Quizás sean ruidos de la casa del vecino… no?
Esto pasa siempre en el cine de terror o suspenso. “ Detrás tuyo! “ coreamos a veces al ver una película en la que el asesino esta por matar su víctima. ¿Quién saldría a la calle si se da cuenta que efectivamente había olvidado la puerta principal abierta, o iría al auto a verificar si dejó las llaves del coche puestas sabiendo que puede ser así y alguien podría estar escondido esperándolo? Todos. Porque la curiosidad mata al hombre y el sólo hecho de saber que hay algo desconocido nos hace ir a buscarlo. Es muy fácil criticar a los guionistas de las películas cuándo uno esta en su casa reposando cálidamente sobre un sillón mientras las mira. Pero la realidad es que uno nunca sabe como va a reaccionar hasta que lo vive en carne propia. ¿ Cómo no se dio cuenta ? nos preguntamos… ¿ Cómo cerró con llave ?.

Lo mismo nos preguntamos cuándo leemos el diario y encontramos noticias de gente asesinada en su propia casa, ahogados en sus propias piletas o enterrados en sus propios jardines y pensamos. “ Quizás sí había cerrado la puerta y el cerrojo era fácil de abrir; una simple ganzúa o herramienta metálica puede hacer el trabajo.

Por qué no podría pasarle a ud.? Se cercioró si el ruido había sido una baldosa? O un perro? o el vecino?; o sólo se conformo pensando que no podía ser posible que sea un sollozo de alguien que se golpeó mientras intentaba entrar a nuestra casa o el sonido de una cerradura siendo violada. Quizás en este preciso momento alguien entre a su casa por la puerta de calle de un golpe y sin darle tiempo a reaccionar, le clave un enorme cuchillo en el medio del pecho. Sabe ud si esto no va a pasar? Otra vez ese ruido…. Está seguro de que no lo escuchó?

Todavía no entiendo por qué me hizo caso al no verificar si había olvidado algo abierto…



28/05/2005